Publicación mensual de 130 páginas. La liturgia del mes, los Evangelios comentados, artículos de reflexión y más…
Jesucristo es la revelación plena de Dios.
La fe cristiana nace del encuentro con el Hijo que acerca al Padre. La fe en Jesucristo vigoriza nuestra esperanza. Jesucristo es el Sumo Sacerdote que penetró los cielos y garantiza nuestra salvación.
Jesucristo ha querido identificarse en todo con nosotros, excepto en el pecado. Y, en Su infinita misericordia, escucha nuestros ruegos, atiende nuestras súplicas. Perdona nuestros pecados, cuando acudimos a Él con sincero arrepentimiento, profunda fe y plena confianza.
¡Abran las puertas a Cristo!, decía San Juan Pablo II.
Abrimos las puertas a Cristo cuando cumplimos los Mandamientos de la Ley de Dios, recuperando la vida sobrenatural de la gracia; cuando somos cristianos con todas sus consecuencias.
¡No tengamos miedo! Tenemos un Sumo Sacerdote: es Cristo, nuestro Redentor. Es el Mediador que intercede por nosotros ante el Padre. Es la Víctima que repara la dimensión infinita de nuestros pecados.
Hemos resucitado con Cristo porque hemos pasado de la muerte del pecado a la vida de la gracia. Es el Sacramento del Bautismo el que nos ha hecho participar de la muerte y de la Resurrección de Cristo. La gracia sobrenatural nos hace partícipes de la alegría de la resurrección.
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