Los días con Dios Marzo 2020

Categoria: - Ene 17, 2020

Una fe consecuente

Como cristianos hemos de manifestarnos auténticos, veraces, sinceros en las obras transparentando el espíritu de Cristo. Seamos consecuentes con esto, porque hemos recibido en depósito, para hacer fructificar ese don, la verdad que libera, que salva. Para ello, Jesús nos ha enviado su Espíritu, el Gran Desconocido, que actúa en nuestra alma; y nos ha dejado esos signos visibles de la gracia que son los Sacramentos. Usémoslos. Intensifiquemos
nuestra vida de piedad. Hagamos oración todos los días. Y no apartemos nunca los hombros de la carga gustosa de la Cruz del Señor.

Ha sido Jesús quien nos ha invitado a seguirle como buenos discípulos, con el fin de que vivamos nuestra travesía por la tierra sembrando la paz y el gozo que el mundo no puede dar. Para eso, hemos de andar sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte, sin rehuir a toda costa el dolor, que para un cristiano es siempre medio de purificación y ocasión de amar verdaderamente a los hermanos.

Dios nos quiere contentos, felices, aunque por momentos no falte la Cruz. Pero esa Cruz ya no es un patíbulo, sino el trono desde el que reina Cristo. Y a su lado, su Madre, Madre nuestra también. La Virgen Santa nos alcanzará la fortaleza que necesitamos para marchar con decisión tras los pasos de Jesús.

Editorial