DEVOCIONES
Nuestra Señora del Carmen de Cuyo
Patrona, Generala y Madre

Coronada por el general San Martín como Generala del Ejército, la patrona de Cuyo es una de las más antiguas de las devociones marianas en el país.


En los primeros tiempos de la evangelización de América, fueron los jesuitas y los franciscanos quienes difundieron la devoción por Nuestra Señora del Carmen en la región de Cuyo, a partir de su llegada a Chile en 1553.

Imagen
La imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo data de 1767. Se encuentra en el altar mayor de la basílica de San Francisco Solano, en la ciudad de Mendoza, en un camarín construido en 1911. Sobre la pared central del mismo se levanta un sobrio altar con nicho central giratorio, para que la imagen pueda ser orientada desde el altar hacia  santuario. Viste habitualmente túnica blanca, hábito carmelita y manto de raso blanco. Sólo para las festividades del 8 de setiembre, luce su manto de gala. Una aureola de doce estrellas rodea su cabeza bajo una corona confeccionada en oro, platino y piedras preciosas. A sus pies, el escudo nacional argentino. Cruza su pecho y ciñe su cintura la banda que la reconoce con el grado de Generala del Ejército Argentino. En la orla de su manto se encuentran estampados los escudos de las provincias argentinas y los de las tres naciones redimidas Argentina, Chile y Perú. En su brazo derecho sostiene el bastón de mando que San Martín le entregara en señal de gratitud por ser la Patrona y Generala del Ejército de los Andes, y distintivo "del mando supremo que tiene sobre dicho ejército". Sobre el brazo izquierdo se apoya el Niño Jesús, quien sostiene el escapulario, coronado con una exquisita filigrana de  orfebrería. La reina de Cuyo tiene a sus pies una media luna de plata con los escudos, en oro macizo, de las tres provincias cuyanas: Mendoza, San Juan y San Luis. Se sitúan a ambos lados de la imagen las banderas nacionales de Argentina, Chile y Perú.


La histórica imagen.


Fachada de la Basílica de San Francisco Solano, en la ciudad de Mendoza.


Proclamación
El 5 de enero de 1817 el Gran Capitán, dispone que la Virgen sea sacada del templo de San Francisco para que ante ella desfile el ejército y presente sus armas. Durante la ceremonia religiosa se bendijo la bandera de los Andes y el bastón de mando, concluyendo la misma con un solemne Te Deum. Ese día fue proclamada Nuestra Señora del Carmen de Cuyo "Patrona y Generala del Ejército de los Andes". San Martín elige la advocación de la Virgen del Carmen por su tradicional devoción popular. Culminada la campaña libertadora, San Martín hizo pública manifestación de su fe y confesó la protección de la Virgen del Carmen que él y sus valientes soldados habían experimentado en la campaña libertadora. Envió a la Virgen su bastón de mando, junto a las banderas consagradas en los combates de Chacabuco y Maipú y su carta autógrafa, clara y precisa, como corresponde a un soldado, pero elocuente, porque la dictó su corazón cristiano (ver Pétalos, en esta misma edición).


Aspecto de los peregrinos llegados para la coronación de la imagen, en 1911.


La Virgen bajo palio, el día de la coronación.


Del Ejército Argentino
El 22 de setiembre de 1943, la Virgen quedó reconocida como "Generala del Ejército Argentino". El 29 de agosto de 1980 el Ministerio de Cultura y Educación de la provincia cuyana, la declara "Patrona de la Educación de Mendoza", para que sirva de ideal y modelo a los niños y jóvenes. En todos los edificios educativos se encuentra una imagen suya.

Santuario
El 20 de marzo de 1861 un terremoto destruyó a la ciudad de Mendoza, el antiguo templo y convento de San Francisco. Sólo el bastón de mando, la bandera de los Andes, y el nicho con la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo resistieron al sismo. En 1875, fue bendecida la piedra fundamental del la actual Basílica de San Francisco Solano, concluyéndose la construcción de la misma en 1893. Es la iglesia más antigua y, por sus bellas proporciones, la más hermosa de la llamada "ciudad nueva" que se levantó luego de 1861. A partir del 8 de setiembre de 1911, día de la Coronación Pontifica de la Virgen, el templo pasó a ser santuario y en 1927 S.S. Pío XI le dio categoría de basílica. En la nave sur se guardan los restos de Mercedes Tomasa de San Martín de Balcarce, de su esposo Mariano Balcarce y María Mercedes Balcarce, nieta del Libertador.

Coronación
La solicitud de la coronación de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, fue efectuada por el padre Leonardo Maldonado, guardián del convento franciscano de Mendoza en 1910. El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Espinosa, en representación del papa Pío X, coronó solemnemente el 8 de setiembre de 1911, la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, Patrona y Generala del Ejército de los Andes. Desde la Coronación Pontificia, se establece el día 8 de setiembre, día del Nacimiento de la Santísima Virgen María, como su fiesta patronal.


Imagen en el interior del templo.


Ruinas del templo de san Francisco, destruído en el terremoto de 1861, de donde fue extraída intacta la imagen de la Virgen de Cuyo.


Carta autógrafa

Después de las victorias de Chacabuco y Maipú, el libertador dirigió al Superior del convento de San Francisco de Mendoza, la siguiente carta, cuyo original se exhibe, junto al bastón de mando, en la misma Basílica. "La decidida protección y ayuda que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala, Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el Convento que rige Vuestra Paternidad, el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que Ella tiene sobre dicho Ejército".
Dios guarde a V. P. Muchos años.
Mendoza y Agosto 12 de 1818.
José de San Martín

Informe: Guillermo E. San Martín

 


POSTER

La esperanza en María
Todo María estuvo en San Nicolás de los Arroyos, la ciudad junto al Paraná en la que la Santísima Virgen se manifestó a partir de septiembre de 1983. La palabra del presbítero Carlos Antonio Pérez
 

Llegamos a San Nicolás para escuchar el testimonio del mensaje de María del Rosario de boca del propio padre Carlos Antonio Pérez, uno de los sacerdotes que vivió lo acontecido desde su inicio, el comienzo de esa amorosa interacción que se desarrolla entre la Virgen y su pueblo desde el 25 de septiembre de 1983, cuando la María por primera vez se le apareció a Gladys Quiroga de Motta, vecina de El Campito. Grandes son los frutos espirituales de este acontecimiento: oración, conversiones, confesiones, Eucaristía, multitudes que en forma creciente llegan para rogar o agradecer las promesas cumplidas. Son innumerables los signos y hechos místicos conocidos: iluminación de rosarios, fragancia de rosas, movimiento solar, todos ellos conforman testimonios del Cielo a favor de su Celestial Presencia. En noviembre de ese mismo año, María ya había definido el emplazamiento del futuro santuario. Los mensajes fueron categóricos: "Soy Patrona de esta región. Haced valer mis derechos", "Quiero estar en la Ribera del Paraná". Un rayo de luz iluminó el lugar exacto en El Campito, donde se levantaría su morada. Desde entonces en ese lugar, un cuadro de la Virgen del Rosario bajo un pequeño tinglado se convierte en la cita obligada de culto para todos los peregrinos.


Vista principal del santuario.


La imagen de María del Rosario de San Nicolás en su camarín.

La restauración de la imagen
Ocupaba un lugar cercano al púlpito en la catedral de San Nicolás, con el correr del tiempo se fue deteriorando y fue trasladada al campanario, había llegado en el año 1884 desde Roma bendecida por el Papa León XIII. El 27 de noviembre de 1983 el padre Carlos Pérez comprobó que la imagen que reposaba en el campanario se correspondía exactamente con la visión de Gladys, pero era necesario restaurarla y para ello se pidió la colaboración del escultor Pascual León Scaglione, un rosarino afincado en San Nicolás. Su hijo Raúl nos recuerda que sus hijitas oficiaban de modelos vivos, para que Pascual pudiera copiar con armonía la mano de la imagen de María que tenía que reconstruir. Debieron realizarse retoques en el mentón, la nariz, el manto, algunos dedos, pero el esfuerzo de tantos días fue muy gratificante. "Mi papá no pensó mientras la imagen estuvo en nuestro taller, la importancia mundial que el hecho llegaría a tener", dice Raúl Scaglione. Correspondía entonces pintarla y el P. Pérez invitó a Mabel Bertetti, para que se hiciera cargo de la tarea: "Mabel, esto tenés que hacerlo como para mandarlo a Roma". Se destinó una habitación de la vivienda para llevar a cabo la pintura y la profesora cuenta que con el correr de los días la imagen se fue hermoseando hasta transformarse en la venerada imagen actual. ³Un día se llenó la casa de gente que venía a rezar el santo rosario. Gladys recibió un mensaje en ese momento y para respetar su privacidad me alejé rápidamente de la sala destinada a la pintura. Después la casa se vendió, pero conservo los recuerdos. La cantidad de fieles que visitaba a María hizo que se gastara la pintura del pie y hasta interesó la madera; hubo que hacer algunos retoques nuevamente", nos informa Mabel y concluye afirmando: "La Virgen me concedió todo lo que le pedí". Hoy la imagen está protegida dentro de una caja de acrílico en el santuario que se encuentra en avanzada construcción a orillas del Paraná.

-Padre, ¿cuáles son los temas esenciales del mensaje mariano?
-Estamos frente a un acontecimiento histórico mundial, el hombre le dio la espalda a Dios, hizo caso omiso a esa relación de Alianza que Él nos regaló. Ya en la historia del antiguo pueblo judío existieron momentos en que Dios restauraba esa relación a través de los profetas y hoy María aparece en este momento de la historia de la humanidad manifestando esa intención de Dios de restañar las heridas y restaurar esa Alianza por la cual sabemos que somos sus hijos, que Él es nuestro Padre y que somos su pueblo, de modo que todo apunta en esta dirección. Podemos destacar cuestiones centrales. Primeramente María que se nos muestra como Madre, la maternidad de María es el gran acontecimiento que nos llega del Cielo. Ella misma dice "soy sobre todo madre" y en cuanto Madre se nos aparece para hacer lo propio de toda madre, que es congregar al rebaño disperso. Los hijos de Dios estamos dispersos por causa del pecado y de los desafíos actuales: droga, riqueza, violencia, hedonismo, o sea, todo aquello que destruye al hombre. Su actitud maternal cambia nuestro corazón para que estemos en condiciones de formar verdaderamente una comunión de hermanos y crear las bases para la civilización del amor. Como Madre, el acontecimiento que se produjo en San Nicolás nos lleva a sentir el anunció de un grito de esperanza. Dios nos anima en la esperanza de un tiempo nuevo que se construirá a partir de la conversión de los corazones.

-¿Cómo será ese tiempo nuevo?
-Será nuevo en la medida en que sea numeroso el pueblo que vuelve a Dios, después de haberse alejado de Él. Es el tiempo de purificación, de gracia, de santidad, de encuentro de los hombres entre sí y con Dios. Cuando hablamos de la esperanza de ese tiempo nuevo, hablamos de los hijos congregados por María en la unidad. La dispersión que produce el pecado no tiene lugar cuando los hijos están unidos por la gracia. La unión en pos de María es el antídoto para los desafíos actuales que tienen como punto de llegada las metas del demonio; Ella nos propone a Dios como meta y nos congrega en función del encuentro con Él. Nos pide la oración, la conversión del corazón, la consagración de nuestras vidas, vivir en profundidad la comunidad de hermanos y nos pide que seamos activos misioneros suyos, evangelizadores.

"Eres puente de unión... Predicad mi palabra"
Este mensaje destinado a Gladys Herminia Quiroga de Motta sintetiza la misión destinada a la vidente de María en San Nicolás. Evangelizada y evangelizadora, da testimonio de amor con su entrega a la voluntad de la Madre. Los mensajes que ella recibió definieron el nombre de la advocación, el emplazamiento y la construcción del santuario, la medalla, el escapulario; la gran mayoría iba acompañada de una cita bíblica. El padre Carlos Antonio Pérez señala que ³ella tuvo una misión especial, muy difícil, muy importante, que fue dar a conocer el mensaje que recibió de la Virgen para que llegara a nosotros. Ella se lo entregó al obispo, quien fue el principal responsable de su discernimiento y autorizó su publicación hasta el 11 de febrero de 1990. Los que puedan seguir habiendo se mantienen en un nivel privado; la gran catequesis ocurrió en ese período². Hoy en su casa de la Calle Figari 122, se reciben en un inmenso buzón las misivas de los fieles que esperanzados concurren a depositar sus anhelos y agradecer la intercesión de María para la curación de los males del cuerpo y del alma.

-¿Qué nos comunica la imagen de María?
-Será nuevo en la medida en que sea numeroso el pueblo que vuelve a Dios, después de haberse alejado de Él. Es el tiempo de purificación, de gracia, de santidad, de encuentro de los hombres entre sí y con Dios. Cuando hablamos de la esperanza de ese tiempo nuevo, hablamos de los hijos congregados por María en la unidad. La dispersión que produce el pecado no tiene lugar cuando los hijos están unidos por la gracia. La unión en pos de María es el antídoto para los desafíos actuales que tienen como punto de llegada las metas del demonio; Ella nos propone a Dios como meta y nos congrega en función del encuentro con Él. Nos pide la oración, la conversión del corazón, la consagración de nuestras vidas, vivir en profundidad la comunidad de hermanos y nos pide que seamos activos misioneros suyos, evangelizadores.

-Los peregrinos aprecian el agua que surge al ingresar al santuario
 -Siempre en los santuarios marianos se encuentra la presencia del agua en ríos, arroyos, fuentes. El agua es signo de la vida, de la purificación, y María viene a traernos la purificación del corazón, la conversión, la vida de hijos; nos invita a vivir gozosamente nuestra vida filial. El agua es signo de la gracia, es un sacramental que en el caso del bautismo se convierte en la materia misma del sacramento. La gente lleva agua bendecida que tiene muchísimo valor para la protección de nuestra persona, casas, vehículos. Como dice Santa Teresa, la cruz y el agua bendita hacen que el demonio se aleje.

-¿Cómo recuerda la gestión de los primeros obispos?
-Monseñor Domingo Salvador Castagna fue el obispo que tuvo la difícil misión de discernir estos hechos; lo hizo con mucha sabiduría y prudencia y también con mucha audacia. No entendió que la prudencia fuera callarse y quedarse quieto; se debía actuar. Él dejó que lo bueno saliera adelante.

-Padre, ¿cómo fue su trabajo en estos primeros veintiún años?
 -Lo mío fue acompañar las directivas de los obispos, ayudar a la vidente en su difícil misión, tratar de arribar a conclusiones sobre aspectos que fueron produciéndose en la marcha, plantearlos a los obispos, conversar mucho con ellos para distinguir los pasos que Dios señalaba y que eran eclesialmente pensable realizar. El criterio fue que si todo lo que el Cielo pide es bueno y es posible, ¡adelante!

-En el momento de la génesis de estos hechos, ¿se pensó en la magnitud de lo que hoy acontece?
 -No, la Virgen lo dijo en un mensaje inicial: "esta obra es muy grande, no conoces la dimensión". Yo este mensaje lo tengo muy grabado en mi corazón e hizo que estuviese atento a todos los acontecimientos. A medida que pasó el tiempo se fue cumpliendo rigurosamente y hoy tiene una dimensión mundial que trasciende lo que en aquel momento hubiéramos podido imaginar.

 Entrevista: Julia Rouca Fotografía: Luca F. Gelmini


La catedral de San Nicolás de los Arroyos. Allí estaba guardada la imagen de la devoción.

"Sean ejemplo de familia"
Frente a uno de los puestos de venta de objetos religiosos, los integrantes de la familia Piotto, de Necochea, cuentan que la primera vez que concurrieron a San Nicolás fue un poco por curiosidad ante las apariciones de la Virgen a Gladys. Entre los mensajes había uno que les resultó muy especial "Sean ejemplo de familia. Descubrir que la humanidad está viviendo horas de extrema dificultad y esta grave purificación puede ser aliviada por nuestra oración². Pero fue más tarde, cuando la crisis los llevó a pasar momentos muy difíciles, que se dieron cuenta del valor de esa reflexión y con profunda convicción transmiten que María del Rosario de San Nicolás representa la fuerza del amor que se necesita para combatir tanto mal insertado en la sociedad. Representa la esperanza, cobija a todos bajo su manto; por su abrazo de Madre se comprende que lo único importante está dentro de cada uno y es el amor de Aquel que permite transformar nuestro corazón. Concluyen expresando que ³María representa el sostén y el lazo para la unión de la familia".
Centro de Difusión de la Buena Prensa Nueva Lectura Ediciones Anteriores