PERLAS

Apóstol viajero

El esfuerzo que hizo San Pablo en sus viajes es asombroso. Si contamos solamente el número de kilómetros de sus tres viajes por Asia Menor, Holzner (p. 247 ) , se llega al resultado siguiente Primer viaje, de Atalia hasta Derbe: 1000 Km (ida y vuelta).
Segundo viaje, de Tarso hasta Tróade: 1400 Km. Si se cuenta la excursión por la región de Galacia, hasta su capital Ancira, hay que añadir 526 kms. Es decir en el segundo viaje, solamente dentro del Asia menor, recorrió Pablo, por lo menos, 1926 kms. No olvidemos que la descripción del Libro de los Hechos es muy general. Se contenta con decir que atraviesa la región de Galacia y la Misia.
Tercer viaje, de Tarso hasta Efeso: 1150 Km. Además, visitó el territorio de Galacia. En este viaje, solamente dentro del Asia Menor, anduvo Pablo un mínimo de 1700 kms.
Añádanse además los viajes por tierras de Europa y por mar, los caminos difíciles, las diferencias de altura, el aumento de las carreteras o calzadas sobre el actual ferrocarril y se comprenderá la « indecible admiración que sentía Deissman a vista del esfuerzo puramente físico del viajero Pablo, quien con toda razón podía decir que azotaba a su cuerpo y lo domaba como a un esclavo « ( 1 Co 9, 27 ).
El número de jornadas o viajes por día se puede calcular a base de 30-35 Km. diarios. Se cuenta como un caso extraordinario haber recorrido en vehículo 27 millas ( 37 kms ) en las seis horas de la mañana. Lo ordinario era emplear todo el día para esa distancia. Pablo hacía sus viajes generalmente a pie ( 2 Co 11, 236 ).

Su nombre era María

Por lo que toca al significado de vocablo María, los especialistas han llegado a enumerar hasta 80 etimologías del nombre de María. El conjunto constituye una variada y encantadora letanía de alabanzas: Excelsa, Amada, Hermosa, Señora, Soberana... San Beda escribe que en hebreo quiere decir: Estrella del mar, y en siríaco: Señora. San Bernardo y Santo Tomás sostienen lo mismo y añaden una razón de conveniencia: como la estrella orienta hacia el puerto a los navegantes, María dirige a los hombres a Jesucristo.
Lo cierto es que el significado etimológico más universalmente aceptado concuerda de modo maravilloso con el significado histórico-salvífico de la Persona de María. Este nombre traduce perfectamente que Ella es la Amada por excelencia de Dios. Y este es el significado que muchísimos dan al nombre de Myriam o Maryam del que procede María.

Se vende casa

Un señor se encontró cierto día en la calle a su amigo el gran poeta Olavo Bilac y le dijo:
- Sr. Bilac, necesito vender mi casa, que Ud. bien conoce. ¿Podría redactar el aviso para el diario?
Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió:
«Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la terraza.»
Algunos meses después, el poeta se encontró con el señor y le preguntó si ya había vendido su casa.
-No pensé más en eso, dijo el hombre. Después de leer el aviso, me dí cuenta de la maravilla que tenía.
A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos y vamos tras falsos tesoros. Debemos valorar lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por Dios: la salud, los amigos, el empleo, el conocimiento que adquirimos, la sonrisa de los niños y el cariño de esa persona especial.
Estos sí son verdaderos tesoros.

Paciencia de Jesús en la cruz

Si buscas un ejemplo de paciencia encontrarás el mejor de ellos en la cruz. Dos cosas son las que nos dan la medida de la paciencia: sufrir pacientemente grandes males, o sufrir, sin rehuirlos, males que podrían evitarse. Ahora bien, Cristo en la cruz sufrió grandes males y los soportó pacientemente, ya que en su pasión «no profería amenazas; como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca» (Hch 8,32). Grande fue la paciencia de Cristo en la cruz: «Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia» (Heb 12,2). -Santo Tomás de Aquino. Exposición sobre el Credo.


Capilla de Notre-Dame Du Haut
En Ronchamp, Francia, se erige una iglesia diseñada por el famoso arquitecto
Le Corbusier.

La capilla de Ronchamp, una de las más geniales obras del arquitecto francés Le Corbusier, comenzó a construirse en 1950, en el emplazamiento de una iglesia destruida durante la segunda Guerra Mundial. Nôtre Dame du Haut -tal es su nombre- está ubicada en un lugar muy especial, sobre la llanura de Saona, donde siempre hubo lugares de culto: templos paganos primero, después iglesias y una capilla, sucesivamente demolidas a lo largo de los siglos, tras la guerra de 1871, la del '14, la del '39...

A su manera

Tras la segunda guerra mundial, se había encomendado la reconstrucción de la capilla a gente del lugar, pero la obra nunca era terminada. Entonces, el arzobispado optó por confiar a Le Corbusier -el gran arquitecto vanguardista de aquellos años- el diseño y la construcción del nuevo templo. "Yo les dije que no me importaba la iglesia, que yo no pedía nada y que, si la hacía, sería a mi manera -relató en una oportunidad Le Corbusier-. Me interesaba como obra plástica. En veinte años no había querido hacer una, pero de repente sí tenía ganas".

Su arriesgado diseño da testimonio del concepto que tenía Le Corbusier de la arquitectura: "juego coherente, correcto y magnífico de los volúmenes compuestos bajo la luz". En una monografía que escribió sobre su obra, consigna: "la clave es la luz, y la luz ilumina formas, y estas formas tienen una potencia emotiva...". Perfectamente integrada en el paisaje, la capilla de Ronchamp se convertiría pronto en uno de los mitos arquitectónicos de nuestro siglo. Le Corbusier creó, sin duda, un diseño libre y poderosamente imaginativo, pero supo también aprovechar los humildes materiales que tenía a su disposición en el solar de las obras (cemento, arena y las piedras de la derruida antigua iglesia). Tuvo que apelar, por esta causa, a osadas soluciones arquitectónicas para realizar su proyecto. El resultado final fue un conjunto insólito, mágico, prosaico en sus formas y profundamente poético en su sentimiento.

El diseñador

En 1940 Le Corbusier postula un nuevo concepto arquitectónico, el Modulo, retomando las ideas renacentistas de la Proporción Áurea, siendo los edificios a la medida del hombre, en donde la proporción viene dada por la altura de un hombre con la mano levantada, esto es, 226 centímetros en un hombre de 1,83 metro de altura. El modulo se basa en la división de la proporción humana en dos líneas, separando esta proporción en la cintura. Le Corbusier aplicó esta escala de proporciones en todo lo que diseñó; y en la capilla de Nôtre Dame du Haut, lo uso para determinar el espacio entre las ventanas de la misma.
Le Corbusier sorprende entre 1950-54 con la construcción de la capilla de peregrinación de Nôtre Dame du Haut, en Ronchamp, Francia, cuya cubierta desmesurada que recuerda a un champiñón o un barco, su diseño volumétrico, casi caótico en apariencia, destaca como una de sus obras maestras. Una simple nave oblonga, dos entradas laterales, el altar en el centro y tres capillas bajo las torres. La aparente caótica disposición de sus ventanales le dan un aire majestuoso y recogido en su interior. La combinación de sus volúmenes nos da la impresión de una gran escultura habitable, en donde el juego de las partes no estructurales permite la flexibilidad en el diseño y el juego de los contornos, dando esa impresión de escultura arquitectónica.

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