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Fenómenos

El Milagro Eucarístico de Walldürn
Por el Padre Jordi Rivero

Ocurrido en 1330, en Alemania, su recuerdo evoca un episodio que conmovió a toda Europa.

Walldürn es un encantador pueblecito alemán situado entre bosques, campos de trigo y maíz, en el centro-sur de Alemania. Allí se concurre en peregrinación para venerar el milagro eucarístico que se encuentra en su Iglesia de San Jorge.

El Milagro del corporal
(Según lo escrito en 1589
por Hoffius, sacerdote
de la parroquia)

Un sacerdote llamado Heinrich Otto celebraba la Santa Misa en 1330 cuando accidentalmente derramó el cáliz que ya había consagrado. La Preciosa Sangre de Nuestro Señor cayó sobre el corporal y una imagen de Cristo crucificado, en color rojo de sangre, se hizo visible sobre el mismo. Alrededor de esa imagen se podían ver once cabezas iguales de Cristo con coronas de espinas.
Lleno de temor, el sacerdote escondió el corporal bajo el altar y no fue hasta su lecho de muerte cuando confesó lo que había hecho y donde había escondido el corporal. Allí lo encontraron y pronto el corporal milagroso recibió gran veneración. Desde entonces han ocurrido muchas curaciones, milagros y conversiones.
En 1408, después que le mostraran el corporal milagroso, el obispo de Würzburg, Gerhard von Schwarzenberg, en cuya jurisdicción estaba el pueblo de Walldürn dio la aprobación oficial a las peregrinaciones.
En 1445 el corporal fue llevado al Papa Eugeno IV a Roma. Las imágenes de Cristo aun eran visibles. Esto fue confirmado por el mismo Papa en el certificado de indulgencias que aun se preserva.
El milagro se hizo famoso en toda Europa y a través de los siglos se le ha representado en el arte de todo el continente.

El milagro de la tela protectora

Alrededor del año 1920 se le añadió al corporal una tela de lino protectora por la parte de atrás. En 1950 una investigación científica se llevó a cabo. Ya no se podían ver las imágenes en el corporal. Sin embargo, cuando la tela protectora fue expuesta a la radiación con luz ultravioleta, se descubrió en ella, para el asombro de todos, la imagen de Cristo Crucificado claramente visible.(Ver: foto #3) Además los expertos determinaron que "el corporal no había sido una pintura que se destiñese con el paso del tiempo".

Significado del Milagro

A través de los siglos Dios nos ha recordado con numerosos milagros que Jesús está realmente presente en la Eucaristía. El mismo Dios que tiene poder para multiplicar panes se hace presente bajo las especies de pan y vino.
A pesar de que la ciencia no tiene explicación para los milagros, estos no nos fuerzan a creer. Mas bien pasan desapercibidos para quienes cierran su corazón, pero para quien busca la verdad son una ayuda valiosa.
En la misa, cuando el vino se convierte en la Sangre de Cristo, normalmente continúa teniendo apariencia de vino aunque es en verdad sangre. Solo por la fe sabemos que es Sangre del Señor. En Walldürn, sin embargo, el vino convertido en Sangre tomó las apariencias de sangre. Además Cristo quiso manifestarse haciendo su imagen visible con Su Sangre sobre el corporal. ¿Por qué además hay 11 cabezas de Cristo coronadas de espinas en torno a la imagen central? Yo pienso que Jesús quiso recordarnos que El es uno y al mismo tiempo está presente en cada partícula de Su Cuerpo y de Su Sangre, de manera que todos los que reciben la Eucaristía reciben al mismo Jesucristo. La cruz y la corona de espinas nos recuerdan además que la Santa Misa es el sacrificio de la Pasión de Nuestro Señor.
La actual basílica fue construida entre 1698 y 1728 por Franz Lothar von Schonborn, Arzobispo de Mainz. En 1962 el Papa Juan XXIII la elevó a basílica menor. Desde 1938 los monjes agustinos cuidan de la basílica.
El corporal milagroso, que tiene ya mas de 650 años, se guarda en el retablo del altar lateral izquierdo. Cuando abren dos grandes puertas, se puede aun contemplar el corporal pero ya no se distinguen las imágenes.También en la basílica hay reliquias de San Agustín y Santa Rita.

Peregrinaciones

Desde el momento en que se corrió la noticia del milagro han ido peregrinos a Walldürn para adorar la Preciosa Sangre. Aunque durante las guerras y la Reforma hubo un declive, las peregrinaciones no se suspendieron en ningún año, al punto que tiempo después el Papa Urbano III concedió indulgencia plenaria a los peregrinos.
El período principal de peregrinación comienza el domingo de la Trinidad y dura cuatro semanas. Pero en realidad, van peregrinos todo el año.

Propósito del peregrino

En nuestro tiempo en que muchos cristianos ya no creen en la Eucaristía y otros aunque dicen creer la olvidan, los peregrinos vamos para adorar al Señor y renovar nuestro compromiso de fe. El milagro Eucarístico de Walldürn nos recuerda que en la Eucaristía recibimos verdaderamente y substancialmente el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Es el mismo Cuerpo que se entregó en la Cruz y la misma Sangre de su Corazón traspasado por amor a todos. La profesión de fe y la renovación de nuestra fidelidad es el propósito mayor de la peregrinación.


Estandarte de la Iglesia San Jorge en
Walldürn representando el milagro.


El Padre Otto esconde el corporal milagroso.
Pintura de 1732, en la iglesia San Jorge


Padre agustino presenta el corporal
milagroso a los peregrinos. Julio de 2003

 

Testigos

San Nicolás de Tolentino
(1245-1305)

Abogado de las almas del purgatorio


De sus padres dice el Proceso de Beatificación: "Eran personas de mucha fe bien vivida y buenos cristianos y frecuentaban las prácticas de piedad... De ellos se decía comúnmente que eran buenas personas, que se abstenían de hacer el mal y obraban el bien". Y el mismo hijo, nuestro Nicolás, nos presta este hermoso testimonio: "Mi padre y mi madre me dijeron en muchas ocasiones que, a pesar de no ser personas ni de talento ni ricas en medios económicos, deseaban hijos y para ello hicieron votos a San Nicolás de Bari que si el Señor les daba prole por su intercesión la consagrarían a la vida religiosa igual que fuese hijo que hija".
Nicolás de Tolentino, nacido en Fermo, cerca del Adriático, recibió este nombre por la devoción que tenían sus padres a san Nicolás de Bari, perteneció a la orden de san Agustín y residió la mayor parte de su vida en un convento de Tolentino, no lejos de su lugar natal.
El hijo de tales padres fue creciendo en virtud. Orando un día en el templo, Jesús se le apareció. Y él, agradecido, disciplinó aun más su austera vida, con penitencias, ayunos y cilicio.
Un domingo entró en una capillita de los agustinos. El predicador hablaba:
- Romped con la vanidad, el orgullo, la avaricia, el egoísmo; reflexionad sobre la nada de la existencia y el menosprecio del mundo. No améis el mundo, porque el mundo pasa con sus deseos egoístas.
Y glosó el EcIesiastés:
- Vanidad de vanidades – dijo el predicador –; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Nicolás monologó sobre la profundidad de la vida y de la muerte, y así fue como determinó tomar el hábito de los agustinos. Fue ordenado en el año 1270.
Treinta años estuvo en el convento de Tolentino, locaIidad de Italia central. Fueron años de vida ascética. Curaba con sus oraciones a los enfermos, consolaba a los afligidos; los pobres, los recluidos en asilos y prisiones eran sus amigos.
Realizó numerosos milagros y ya en vida se lo tenía por santo. Fue llamado eI taumaturgo de su siglo. Rezaba por las almas del purgatorio, y frecuentemente lloraba cuando oficiaba la misa. Estando en éxtasis, tuvo una visión: vio un gran número de ánimas que con fuertes súplicas le pedían el sufragio de sus oraciones.
Compadecido, Nicolás solicitó el correspondiente permiso y celebró un septenario de misas por los difuntos, añadiendo penitencias y ayunos. Este es el origen del septenario de misas de san Nicolás, en beneficio de las almas del purgatorio, que fue aprobado por la Santa Sede.
Tenía sesenta años de edad, cuando entendió que se aproximaba la muerte. Habló de ella a sus hermanos religiosos. La tradición refiere que durante los seis meses que precedieron a ésta, oía todas las noches cantos angélicos. El prior le administró los santos sacramentos. Pidió sostener una pequeña cruz, y su rostro sonrió y se regocijó su espíritu. Los frailes le preguntaron:
- ¿Qué ves, Nicolás?
Con un hilo de voz respondió:
- Jesús, su Madre y san Agustín me invitan a partir.
Era el 10 de setiembre de 1305. Es el abogado de las almas del purgatorio y también protector de la Iglesia. Se lo representa con una azucena, un libro y un crucifijo.


Biagio Puccini. San Nicolás de Tolentino intercede por las almas del Purgatorio. Oleo sobre tela. Catedral de San Agustín. Italia.
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