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Testigo
Un apóstol de los
medios de comunicación social
Por Lorenzo D. Ficarelli

"Como todo hombre santo, hay aspectos de su vida que permanecieron escondidos. Uno de ellos fue la entrega total al prójimo triste y doliente. A pesar de la escasez de tiempo, siempre había un sí para todos".

("In memorian del padre Marcos Pizzariello", Gladius, abril de 1997). 

Con inmenso amor e inagotable admiración, quiero hoy hacer una semblanza del Padre Marcos Pizzariello, recordándolo tal como lo conocí a lo largo de los muchos años en los que seguí ininterrumpidamente sus enseñanzas a través de la radio y la televisión, los ejercicios espirituales de perseverancia, las homilías y sus escritos. Pero, sobre todo, quiero destacar esa faceta menos conocida de su personalidad que fue su dedicación solidaria y su disponibilidad para ayudar y reconfortar a todos los que sufren.
La palabra del padre Marcos me acompañó y alentó en muchos momentos importantes de mi vida, pero no sólo yo lo recuerdo. Miles y miles de personas escucharon su palabra y resucitaron a la vida.
Lograr este resultado fue el ideal de toda la existencia del padre Marcos. Él mismo dijo:
"Si mil veces muriera y mil veces resucitara, mil veces pediría entrar en la Compañía de Jesús y recibir la unción sacerdotal. Soy sacerdote por la gracia de Dios, para salvar almas. Jesús me pidió un sacrificio total, dejarlo todo para la salvación de las almas; esto me mantuvo durante toda mi vida. Jesucristo es el centro de mi vida; por Él lo dejé todo".

Su vida

Nació en Buenos Aires el 30 de agosto de 1907. Terminados sus estudios secundarios, ingresa en el Noviciado de la Compañía de Jesús, en Córdoba, el 4 de diciembre de 1927. Obtiene los títulos de licenciado en filosofía y teología en las Facultades de la Compañía de Jesús de San Miguel (Colegio Máximo de San José).
Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1941. Completada su última etapa de formación en Montevideo, es designado director espiritual del Colegio del Salvador, en Buenos Aires.
En 1948, en el Seminario Interdiocesano de Uruguay, se desempeña como guía espiritual de los seminaristas; y en 1949 es designado al Colegio de los alumnos hasta 1955, fecha en que comienza a dirigir el Secretariado de Ejercicios Espirituales de la Compañía, en Buenos Aires.
Empieza a actuar en el apostolado radial en Santa Fe, en la emisora de la Universidad del Litoral. El 15 de abril de 1961, con diversos colaboradores, inaugura el espacio radial "Tres minutos con usted", en LS1 Radio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.
El 15 de mayo de 1962 comienza en Radio Belgrano de Buenos Aires la transmisión de microprogramas "Meditando con usted". Más tarde, los espacios "Oraciones siglo XX" se transmitían en más de cien emisoras de la Argentina, desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego y desde Mendoza hasta Trinidad (República Oriental del Uruguay).
En televisión actuó durante más de diez años en Canal 9 de Buenos Aires todos los días, al cierre de la transmisión, con el programa "Dios es mi descanso", que llega a mil localidades de la Argentina. Tres estaciones del interior emitían la versión televisiva de las "Oraciones siglo XX".
El Servicio Sacerdotal de Urgencia de la Capital Federal pidió al Padre Marcos se hiciera cargo del mensaje espiritual telefónico que esa institución ofrecía a lo largo de muchos años, durante las 24 horas.

La radio

Los mensajes de este apóstol de la comunicación social llegaron a Paraguay y Brasil. Su última emisión la realizó unos días antes de su fallecimiento, el 19 de febrero de 1997.
Una semana antes de que lo internaran todavía se ocupaba de grabar sus mensajes espirituales para varias emisoras. Como su palabra salía al aire diariamente, el padre Marcos estaba obligado a permanecer actualizado, tarea que emprendía sin descanso. Decía que iba a morir con el micrófono en la mano pero, "eso sí, ¡no electrocutado!". Nunca abandonó su buen humor, a pesar del denodado esfuerzo cotidiano que le demandaba la preparación de sus programas.
Su misión era llegar al mayor número posible de almas. Cierta vez le preguntaron hasta cuándo seguiría con su apostolado, a lo cual respondió:
"Lo he dicho y lo repito: hasta que Dios me dé fuerzas; si la cabeza no me falla, y la voz tampoco, seguiré; y si me falla la voz, seguiré escribiendo".
Como muy pocos en este campo, recurría siempre a anécdotas, fue un maestro con muchísimo oficio, ya que sus palabras se convertían en verdaderas imágenes. Decía que lo único que queda grabado en el mensaje del hombre es la imagen, que permite luego continuar "rumiando" el mensaje.
Gracias a la perfección de su lenguaje y al dominio de la voz, en dos o tres minutos redondeaba la síntesis para una profunda meditación. Al preguntarle por el secreto de este don, respondía en forma categórica que se lo logra leyendo asiduamente, con "constancia, constancia, constancia"... Esto él lo practicaba y lo exigía a sus alumnos, así como a todos los que se acercaban a pedirle un alivio espiritual.

Los enfermos y necesitados

Como un verdadero apóstol, no dejó nunca de asistir a los más necesitados y enfermos. El servicio Sacerdotal de Urgencia fue de una gran alegría para él, cuando le pidieron que se hiciera cargo durante las 24 horas, y de esta manera estar más cerca de los enfermos y necesitados. Su deseo ferviente era llegar a los presos y enfermos.
Consagró toda su vida a la voluntad de Dios, y al cumplimiento de su ministerio. Nos impulsaba a emplear bien nuestra vida, a prepararnos para la Pascua Eterna... "Dios no nos ha creado para el dolor, sino para gozar de Él eternamente; no para el fracaso, sino para el triunfo. Debemos ser optimistas si somos cristianos, vivir siempre en gracia de Dios y de acuerdo a la voluntad divina".
Transcribimos su último mensaje para todos los que sufren:
¿Sabemos sufrir?
"El misterio del dolor está íntimamente unido al misterio de la esperanza. ¿Por qué? Porque la esperanza que aguarda el cumplimiento de las promesas divinas, la esperanza que nos impulsa vivir el futuro eterno en el presente temporal, la esperanza que anhela nuestro descanso en Dios, la esperanza de la vida inmortal que es la vida de la vida mortal, la esperanza que constituye la trama misma de la vida cristiana, la esperanza que es la fe proyectada hacia el futuro, la esperanza que es confianza en la misericordia y en la bondad y en la fidelidad de Dios..., esa misma esperanza dice al creyente: ŒTodos los padecimientos de esta tierra son nada en comparación con el galardón que Dios tiene preparado para sus fieles seguidores¹.
"Sin embargo, hoy no se sabe sufrir, porque hay una crisis de esperanza, resultante de una crisis de fe. Si el hombre se separa de Dios, si su único ideal es la tierra, si su exclusivo afán es gozar, comer y beber y coronarse de rosas antes que se marchiten, entonces no hay solución para el misterio del sufrimiento humano.
"Es menester hallar una escuela en donde se enseñe a los hombres a sufrir. Y esa escuela tiene como fundamento la doctrina de Jesucristo, la doctrina de la Cruz salvadora y de la Resurrección.
"Eduquemos a nuestros hijos en el santo temor de Dios no perdamos tiempo. Si no damos un golpe de timón en la conducción de nuestra enseñanza, pasarán cincuenta años y nada habrá mejorado, sino empeorarlo.
"Un golpe de timón... ¿Y en qué consiste ese golpe? Del laicismo escolar hemos de pasar a la enseñanza religiosa facultativa respetando, por supuesto, la libertad de conciencia. De la prescindencia de Dios, hemos de hacer un giro de 180 grados y adoptar la educación con Dios, por Dios y en Dios. Porque solamente así se enseña a sufrir; y quien enseña a sufrir, enseña a vivir.
"Ahora se enseña todo; hay facultades de las más variadas disciplinas, pero no se enseña a sufrir. ŒLa química es importante, pero más importante es Dios¹ reza la inscripción grabada en la entrada de una famosa Universidad. "No olvidemos lo que dice Santillages: ŒEl sufrimiento lejos de Cristo es poco menos que el infierno; con Cristo, es el anuncio del secreto del Cielo¹.
"¿Sabes sufrir? En medio de la tribulación, ¿levantas tus ojos al Cielo? ¿Juntas tus manos, doblas tus rodillas al pie de un crucifijo? Cuando el dolor invade tu vida, ¿se acrecienta tu esperanza? Pídele a Nuestro Señor mucha fe y mucha esperanza, a fin de aprender a sufrir con serenidad y resignación, y así habrás comenzado a adentrarte en el misterio del dolor humano, aceptando con Cristo la voluntad del Padre.
"Pero si comprendes, además, que ese dolor te está haciendo semejante a Cristo. Que eso y mucho más padeció por amor a ti para salvarte, y que con ese dolor ofrecido con Él al Padre, estás colaborando en su obra redentora, estás contribuyendo a la extensión del Reino..., entonces bendecirás y amarás ese dolor, entonces habrá penetrado algo del misterio de la cruz y quizá llegues a decir, como dijeron algunos santos: ¡o sufrir o morir!".

Vida de entrega

El padre Marcos vivió plenamente la voluntad divina. Todos sus días estaban colmados por ese gozo y felicidad. Lo manifestó con profunda alegría al cumplir ochenta y cinco años de edad y cincuenta años de sacerdote, cuando se le preguntó cuál había sido el día más feliz de su vida. Entonces él respondió:
"El 20 de diciembre de 1941, cuando me ordené sacerdote, fue el día más feliz de mi vida. Pero, ¿no habrá un día que superará en alegría esa jornada? ­continuó-. Sí; ¿Sabes cuál es? El día en que el Padre me llame para ir a la Casa de la Eternidad; ése será el de mi última misa. Será el día más feliz de mi vida, porque me encontraré con Jesús, que es el centro de mi esperanza, y podré contemplar a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, con todos los santos del Cielo. ¡Qué feliz seré ese día!, el día de mi última misa".
Estas palabras nos remiten a los grandes hombres y a aquellos santos que, con claro pensamiento cristiano, nos conducen por el camino de la fe y la esperanza en Cristo.
El padre Marcos gustaba recordar la oración de José María Pemán:
"Yo no quiero morir, porque con la muerte acabarán mis dolores, y no quiero, Señor, que mis amores no tengan dolores que ofrecerte.
Yo no quiero morir, porque ese día acabará la lucha en que ahora peno, y yo aspiro a la dicha de ser bueno, cuando puedo ser malo todavía.
Quiero la vida, sí, para emplearla en lo único que pueda ennoblecerla: ¡ponerla, Señor, a tu servicio! ¡por amor interior de apreciarla! ¡por la gloria profunda de ofrecerla como Tú la ofreciste en sacrificio!"..

 

Literarias
Chestertoniana
Por Horacio Velasco-Suárezi

NUEVA LECTURA ha venido publicando artículos sobre la figura y pensamiento del gran pensador, escritor y poeta inglés Gilbert Keith Chesterton (aunque él prefería autodenominarse simplemente periodista).
Con motivo del Año Chestertoniano, al cumplirse cien años de su libro Herejes, se realizará en Buenos Aires del 21 al 24 de septiembre, en la sede de la Universidad Católica Argentina, la Conferencia Internacional "Actualidad de Chesterton en la crisis de nuestra cultura".
Organizada por el Instituto G.K. Chesterton para la Fe y la Cultura, basado en la Seton Hall University, de Nueva Jersey, Estados Unidos, y por la Sociedad Chestertoniana Argentina, contará con la presencia de destacados
estudiosos de nivel internacional y de personalidades de la cultura argentina.
El artículo que a continuación ofrecemos, del arquitecto Horacio Velasco Suárez, miembro de la Sociedad Chestertoniana Argentina, se inscribe, por ende, en la línea de las actividades que con motivo del Año Chestertoniano se están realizando en nuestro país. 

Bonjour mon pére!...La mirada sorprendida de Alec Guiness descendió hacia el pequeño que le extendía confiada y reverentemente su manecita. Enfundado en una anticuada sotana, con una pipa humeante entre los labios y un viejo paraguas en su diestra, el galardonado actor británico paseaba por un pequeño pueblo francés, en un momento de descanso de la filmación de "Detective" (1954), un film de Robert Hamer, con Joan Greenwood, Cecil Parker y Peter Finch, basado en las andanzas del Padre Brown, celebérrimo sacerdote protagonista de más de cincuenta aventuras policiales, creado por G.K. Chesterton. En sus memorias Sir Alec recuerda vívidamente el episodio de la niña como el punto de partida de su conversión al catolicismo.

Arrepentido pecador

Esta involuntaria conversión no ha sido la única ocasionada por el gran autor inglés después de su muerte. C. S. Lewis, el autor de los "Cuentos de Narnia", la "Trilogía de Ramson", y la famosa "Cartas del diablo a su sobrino", confiesa en su autobiografía que la lectura de "Ortodoxia" y "El Hombre Eterno" de Chesterton, lo llevaron a rezar a Jesucristo, "como el más arrepentido y rechazado de los pecadores". Y algunos piensan que la presencia de un sacerdote católico durante los últimos momentos de la vida de Borges pudo deberse tanto al recuerdo de su madre como a la admiración sin retaceos que toda su vida profesó al hombre a quien, en su nota fúnebre publicada en la revista SUR, se atrevió a colocar entre los doctores de la Iglesia, y que murió en un mismo 14 de junio, exactamente cincuenta años
antes que el escritor argentino.

Burgués y liberal

Gilbert Keith Chesterton nació en 1874 en el barrio londinense de Kensington. Nacido en una familia burguesa de ideas liberales, tuvo una educación atípica en un intelectual de su generación: una escuela pública (Saint Paul´s) en la que se dedicó a dibujar "ángeles y demonios" en los libros de texto y dos o tres años en la Slade Art School, donde pasó su
tiempo sumergiéndose en la bohemia artística y escribiendo poesías en lugar de pintar cuadros.
Escribió toda su vida, y se conservan obras suyas desde los 12 años -cuando ganó un concurso de poesía escolar sobre san Francisco Javier (tema insólito para un niño educado en un vago agnosticismo de raíz protestante), hasta artículos reportajes y ensayos en los principales periódicos ingleses, el último de los cuales apareció el día anterior a su muerte.
Su enorme producción literaria llena más de 50 volúmenes de las obras completas que está publicando la Ignatius Press de San Francisco desde hace diez años, y abarca una amplitud de temas: novela, poesía, teatro, crítica literaria, ensayo filosófico, cuentos policiales y biografías, apologética y versos para niños. A pesar de ello nunca quiso ser considerado otra cosa que "un alegre periodista"

Humildad, bondad, gratitud

Fue un formidable polemista, que usó sus extraordinarias dotes al servicio la fe católica, la defensa de los pobres, la reforma de la política y de la economía, la tradición cristiana europea, la sabiduría popular, los cuentos de hadas, el sentido común. Discutió con todos sobre cualquier tema, con la única y notable excepción del notorio satanista Alastair Crowley, quien lo buscó en vano para un debate que Chesterton siempre rehuyó.
Confesaron su deuda con él personas tan diferentes como Ghandi y Borges, George Orwell (quien fue colaborador de su revista G-.K´s Weekly) y el escritor de novelas policiales John Dickson Carr; y en la actualidad, historiadores como Paul Jonson o economistas como Novak. Amó profunda y apasionadamente a Dios y a la verdad, al hombre y a las cosas y a este mundo que siempre vivió con la mirada asombrada y agradecida de un niño. Por eso y por su profunda humildad y su bondad sin límites,
nunca tuvo enemigos y sus más tenaces opositores fueron sus mejores amigos, como H,G, Wells y Bernard Shaw.

Finísima sensibilidad

Autores tan desencantados como Kafka llegaron a decir de el "¡Es tan feliz! ¡Casi puedo creer que ha encontrado a Dios!". Y dentro de la Rusia soviética, en la que sus libros circularon ampliamente en publicaciones clandestinas, era llamado "el maestro de esperanza". Poeta de finísima sensibilidad y rica imaginación, combatió la plutocracia y la corrupta política de su tiempo, interviniendo activamente desde la prensa en la denuncia del sonado escándalo Marconi, dentro del gobierno liberal de Lloyd George.
Fundó con su gran amigo Hilaire Belloc la Liga Distributista, asociación dedicada a promover la protección de la propiedad mediante su división y reducción a una escala humana, cuyas ideas tuvieron una amplia difusión dentro y fuera de Gran Bretaña y todavía influyen en el pensamiento económico católico de círculos europeos, americanos y australianos. Nunca se consideró un estudioso de la filosofía medieval, sin embargo Etienne Gilson, la mayor autoridad europea en filosofía tomista escribió acerca de su "Santo
Tomás de Aquino": "La considero sin posible comparación, el mejor libro que se haya escrito sobre santo Tomás. Ninguno que no sea un genio pudo haber logrado esta tareaŠChesterton fue uno de los más profundos pensadores que hayan existido".

Pensador influyente

Su capacidad para acuñar imágenes de enorme fuerza expresiva y verter en
frases de admirable concisión pensamientos profundos, ha contribuido sin duda a convertirlo en uno de los autores más citados de la literatura en lengua inglesa.
Chesterton tuvo una notable influencia en más de una generación de escritores argentinos. Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Leonardo Castellani, Hugo Wast, Abel Mateo, Rodolfo Walsh, para citar algunos nombres, integran una muy larga lista de admiradores vernáculos del gran escritor inglés.
Descuellan las traducciones de su obra realizadas por hombres de letras argentinos, particularmente su gran poema "Lepanto" magistralmente volcado al español por Borges. Además ocuparon de esa difícil tarea, entre otros, Mario Amadeo, Ernesto Palacio, Julio Cortázar y Leonardo Castellani Al cumplirse cien años de la publicación de su obra "Herejes", editada en 1905, la dimensión profética de Chesterton se confirma en toda su magnitud, al ver realizadas tantas de sus predicciones. Entre otras la anticipación
del Holocausto del pueblo judío, el renacimiento combativo de grupos musulmanes fundamentalistas, las guerras en Medio Oriente y Afganistán, la caída del comunismo, la revolución sexual, las leyes compulsivas de eutanasia y eugenesia, la deshumanización de la vida en la metrópolis moderna, los atascamientos de tráfico en las autopistas y tantas otras cosas que sonaron extrañas o exageradas a los oídos de sus contemporáneos. 

 

 

 

 

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