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Costumbres
El gaucho y sus atuendos

La vestimenta criolla identificó al hombre de campo, especialmente el gaucho
que fue adoptando cada una de las prendas de acuerdo con sus necesidades. En
el mes de la Tradición, una ojeadita al atuendo campero.

El uso del atuendo criollo es descendencia directa del utilizado por el
gaucho desde finales del siglo XVIII, con diferencias marcadas por una
realidad socio-política-cultural distinta que la de siglos anteriores...
Las "pilchas" criollas, entre otras cosas, se componían y se componen
-con las variantes el caso- de: alpargata, calzoncillos cribados, espuelas,
boina, cinto, pañuelo, boleadoras, corralera, poncho, bombacha, cuchillo,
rastra, bota de potro, culero, sombrero, calzón, chiripá, tirador. A
propósito, la palabra "pilcha" sería un derivado del araucano "pilche", que
denominaba a los enseres y efectos personales del habitante de esa región.
Con el uso, acabó identificando a la ropa e incorporándose al lunfardo como
perteneciente al léxico ciudadano.

Las pilchas del paisano

   La vestimenta varía según las regiones, pues no son los mismos
requerimientos textiles en el llano que en el cerro o la puna. Pero trapos
más trapos menos, la manera de vestir es muy parecida entre los "paisanos":
el gaucho siempre tendrá su sombrero o chambergo (sombrero pequeño) para
evitar los aguaceros, el sol ardiente o los fuertes vientos cordilleranos,
sujeto con el barbijo y adornado por su toquilla (cinta al rededor de la
copa del sombrero).
   Sobre el torso pondrá una camiseta y encima de ella una camisa con
bolsillos en el pecho para llevar sin dificultad el tabaco; en el cuello es
obligatorio un pañuelo que evitará, según Ricardo Güiraldes, que los bichos
se le metan en el cuerpo al paisano cuando duerme a campo abierto, o bien
para cubrirse la cara en los arenales.
   El pantalón es, por lo general, abombachado (herencia de los españoles y
a su vez de los árabes y muy renegada por los puristas) y según el clima:
"pesao" (grueso) o "liviano", la mayoría de las veces la bombacha de campo
-bajo esa denominación, poco a poco se ha ido incorporando a la moda urbana-
va sujeta con una faja (de tela o tejida y por encima de ella una lonja de
cuero que puede llevar "enchapados" llamada "rastra"), esta faja se utiliza
como sostén del "facón" (cuchillo con mango de cuerno de vaca o ciervo, o de
madera tallada) que servirá al criollo como instrumento en sus faenas y arma
de defensa; otros elementos que el gaucho usa con frecuencia son el látigo y
el talero.
   En los pies puede usarse bota e' potro (botas de cuero de caballo)
recomendada solamente para la monta, en especial la jineteada. Está la bota
fuerte (de cuero que llega hasta 3/4 de pierna), bota carrujada (de cuero
doblado tipo acordeón) o las típicas alpargatas (calzado de tela con suela
de cáñamo).
   En las botas pueden usar las "espuelas" para azuzar a los caballos. Sobre
el final el gaucho tendrá el poncho para cubrirse él y el "ensillao"
(montura).
   Algunos adminículos secundarios son las caricantinas (medio pantalón de
cuero que va sobre la bombacha), las polainas, la rastra, el chaleco, la
chaquetilla, el retobo (cuero que se pone sobre la copa del sombrero para
reforzarlo), etc.

Las alpargatas

   La alpargata es la heredera funcional de la "bota i' potro". Seguramente
una herencia vasca, española o francesa, este cómodo y práctico calzado es
una zapatilla de lona con suela de cuerda de yute o cáñamo, aunque este tipo
de suela no es fácil de conseguir hoy en día, en un  mercado invadido hoy
por las alpargatas de suela sintética.
   A principios del siglo XIX llegaron al Río de la Plata las primeras
importaciones de alpargatas. Hacia 1870, Juan Etchegaray, comenzó a
fabricarlas en Buenos Aires con telas escocesas, en la calle La Larga (hoy
Montes de Oca) y hacia 1890 continuó haciéndolo en Montevideo, Uruguay. Hoy
por hoy en Argentina sólo se consigue alpargata de suela de yute importada
desde Uruguay o bien desde China, ya sea su diseño del tipo ³mocasín² o
acordonadas.
   Etimológicamente la palabra alpargata se relaciona con el vocablo español
"abarca", como se llamaba un calzado primitivo compuesto por una suela  de
cuero atada con correas, semejante a las ojotas del altiplano. En los siglos
de la invasión mora en la península Ibérica, el término viró a "parga", el
que al pasar al plural árabe, se convirtió en "alpargata".

Boina

   Prenda popularmente identificatoria de los vascos españoles y los
franceses, la boina arraigó en la costumbre gaucha quizás por su costo
sensiblemente menor al sombrero y por su comodidad para guardarla en
cualquier lugar sin maltratarla. Es un gorro redondo, de tela o lana que
ajusta a la cabeza, volcando a veces una parte sobre un costado. En la parte
superior, al centro tiene un pompón o un pequeño apéndice del mismo material
con que está compuesta la boina. Los colores más comunes son negro, rojo,
blanco o celeste, y en el ámbito de la política su diferencia cromática pasó
a identificar diferentes bandos ideológicos.

Bombacha de campo

   El origen de este pantalón, se remontaría a la Guerra de Crimea
(1853-1856), donde las tropas aliadas usaron uniformes similares al de los
turcos, adoptando sus amplísimos pantalones.
   Debido a la gran cantidad producida de esta prenda, y a la conclusión
prematura de la contienda bélica -los observadores eran pesimistas en cuanto
a la duración del conflicto-, el sobrante fue remitido de inmediato al Río
de la Plata, donde los soldados los usaron. También se la vendió en las
pulperías, donde el paisanaje la adoptó.
   Fue también Etchegaray, el vasco fabricante de alpargatas, uno de los que
ayudó a la difusión masiva de la bombacha o pantalón turco en nuestros
campos.
   La bombacha pampeana es más delgada que la usada en el litoral o bombacha
"oriental" y las confecciones preferidas fueron el gris mezclilla, oscuro,
sufrido; el negro; el "bataraz" (se llama bombacha bataraza a la negra y
blanca, a cuadraditos muy pequeños, por su semejanza con el plumaje de la
gallina del mismo color) y luego la gabardina.

Cuchillo

   Decía Domingo Sarmiento en su Facundo que "el cuchillo, a más de un arma,
es un instrumento que le sirve para todas las ocupaciones; no puede vivir
sin él; es como la trompa de un elefante, su brazo, su mano, su dedo, su
todo".
   Comúnmente cruzado en la faja, el cuchillo le servía al gaucho como
elemento para comer, para la defensa, para el trabajo con cueros, etc. El
facón se encuentra en gran parte, por no decir en toda- la literatura
costumbrista y regional.
   Podemos mencionar diversos tipos de cuchillos: facón, caronero, verijero,
fillingo, cuchillo propiamente dicho, etc.
   El facón es en realidad una daga. Tiene filo completo y contra filo. Su
hoja mide más de 30 centímetros, un tanto grande, pero los gauchos sabían
dominarlo a su antojo.
   El cuchillo caronero tenía una hoja de hasta 80 centímetros: es propio
para montear, como arma o para matar reses. Se lleva paralelo al lomo del
caballo, en la carona o bien entre los pellones. Era realizado con sables o
bayonetas.
   Se llama cuchillo verijero al de hoja pequeña que suplía a veces al
facón. Su uso más común era para capar animales y se llevaba adelante, con
el mango hacia el flanco derecho pasando por la delantera del tirador junto
a la rastra.
   El cuchillo suplantó a mediados del siglo XIX al facón. Su hoja de 25
centímetros, sin gavilán, lo hizo más cómodo. Se lleva como el facón,
atravesado sobre los riñones con el mango junto al codo derecho.

La bota de potro

   La bota de potro consiste básicamente en el tubo de cuero sacado de las
extremidades posteriores (patas) de caballares o vacunos. Para obtenerlo se
hacen dos cortes transversales en el animal al momento de carnearlo, uno en
el muslo, lo más arriba posible y el otro un poco más arriba del vaso. Se
quita tironeándolo y dándole vuelta de arriba hacia abajo, muchas veces se
puede ir ayudando con un cuchillo, y cortarle el extremo de la pata para que
el cuero salga mejor.
   Lo primero a realizar es el descarne, sacándole la mayor cantidad de
tejido subcutáneo, salvo en el tramo garrón-vaso, que es donde irá el pie y
suele ser la parte más firme y resistente.
   Luego se puede quitar el pelo (lonjeado); este proceso de afeitado se
hace con un cuchillo muy afilado y a pelo, no a contrapelo.
   Emeric Essex Vidal en "Ilustraciones Pintorescas de Buenos Aires y
Montevideo", Londres, 1820, dice: "Botas, de las que se usan generalmente
entre las clases bajas en el campo, hechas con la piel de las patas traseras
de potro, la cual se corta en tiras, desde la parte superior del anca hasta
un poco más abajo de la rodilla, raspándole la cerda. La curva de la rodilla
del animal se usa para calzar el talón del gaucho, y de la parte donde se
corta bajo la rodilla sale el dedo gordo del pie, el cual se engancha en el
estribo del caballo ensillado². La bota queda seca y endurecida, por lo que
antes de usarla se las ablanda con grasa.
   Con esta clase de calzado, muy conveniente para un prolongado ejercicio a
caballo, los arrieros soportaban larguísimas cabalgatas calzando sus dedos
desnudos en el estribo, aunque debían mudar de calzado a la hora de hacer
largos trechos caminando.

Poncho

   Sin duda el poncho es una prenda de uso universal. El español lo debió
recibir de la pénula romana, capa de viaje o de guerra. Hacia el siglo XVIII
ya se encuentra el poncho desde California hasta el Estrecho de Magallanes.
En el período 1780-1820 los ponchos se usaron principalmente en el Noroeste
argentino y mayoritariamente en Córdoba y Santiago del Estero.
   Dom Pernetty en su libro "Histoire d'un voyage aux isles Malouines",
basado en su viaje por nuestros pagos hacia 1760 comenta: "En cuanto al
vestir de la gente del pueblo (...) llevan en vez de capa una especie de
género rayado, con bandas de diferentes colores, abierta solamente al medio
para pasar la cabeza. Este abrigo cae sobre los hombros y cubre hasta los
puños, descendiendo por atrás y adelante hasta más abajo de la rodilla,
teniendo además flecos a su alrededor; se le da el nombre de poncho...".
   En cuanto al origen de la palabra poncho, Fernando Assunçao, le atribuye
procedencia española, quizá del léxico de la marinería mediterránea. Otros
folklorólogos, sin embargo, se inclinan por reconocer su origen en el
término araucano "pontho".

Trenzados con cuero
  
   Aún hay en el campo trenzadores que con un pequeño cuchillo cortan con
calidad milimétrica los tientos que le servirán para componer sus riendas,
lazos, bozales, etc., y seguramente hemos alabado la maestría con la que
esas manos rugosas y fuertes pueden trabajar tales hilachas de cuero.
   El trenzado en cuero por lo general crudo (el de apariencia blanquecina)
es un arte aparte dentro de la artesanía criolla y el gaucho se vale de él
tanto para la confección de lazos y prendas del ensillado el caballo como
para encabar cuchillos, y realizar accesorios de uso variado en su vida
cotidiana.








 


Iglesia
El 18 de noviembre su porteñísima parroquia cumple 70 años

Las velas de san Bartolomé Apóstol
Notas y fotos: Por "Pancho" Roberto Groves

Por las angostas calles de Galilea, se oyó una voz: ³Sígueme². Felipe, el de Betsaida -a quien iba dirigida la orden- obedeció al Rabbí sin vacilar; y así se transformó en el quinto discípulo de Jesús. Pero al momento se acordó de su amigo y corrió hasta su casa. De seguro lo encontraría entre las redes:
-¡Natanael! ¡Natanael!: Hemos hallado a aquél de quien hablaron Moisés y los profetas. ¿Sabes? Es Jesús, de Nazaret.
Natanael, que era natural de Caná, balbuceó un nombre: ¡¿Nazaret?!, y se ensombreció su rostro.
Nombre oscuro, sin importancia en la historia de Israel. (Todos conocían la violencia y la rudeza de los nazarenos); y así interrogó Natanael, preso de la duda:
-¿De Nazaret puede salir algo bueno?
-¡Ven y te convencerás!
Los dos amigos marcharon al encuentro del Maestro. Jesús fijó sus ojos en Natanael y dijo:
-He aquí un verdadero israelita, un corazón leal y sin engaño.
-¿De dónde me conoces?
Y otra vez se escuchó esa voz tan particular de Jesús, voz de amor, de Dios y de peregrino:
-Antes que Felipe te llamara -le explicó-, cuado estabas bajo la higuera, yo te veía.
Gruesas lágrimas surcaron el rostro del pescador. Todo él era resplandor y así, emocionado, gritó:
-Rabbí (Maestro), Tú eres el Hijo de Dios y rey de Israel.
Y desde entonces, lo siguió.
Jesús le dijo:
-¿Porque afirmé que ya te había visto, tú crees? Pues en verdad te digo que verás cosas mayores que éstas.
Así, pues, Natanael se convirtió en el sexto discípulo.

Pocos días después, Jesús, con su madre (la Ssma. Virgen María) y los demás
compañeros, asistían a las bodas de Caná. Natanael (que en arameo significa
³don de Dios²) fue testigo del milagro del Rabbí, quien convirtió el agua
contenida en seis tinajas de piedra en vino, transformando, al mismo tiempo,
el contrato nupcial en sacramento.
   Fiel amigo de Jesús, enseñó el Evangelio -según la tradición- en la
India; en Mesopotamia, en la tierra de los partos y en Armenia. En este
país, por orden del rey Astiagés, fue desollado vivo y después decapitado, a
causa de su fe.
   Natanael, por el elogio que le prodigó el Señor, simboliza la sinceridad.
La Escritura lo designó más tarde con el nombre de Bartolomé, patronímico
que significa ³hijo de Tholmai o Tolomai². Fue uno de los doce apóstoles y
también según la tradición, padeció el martirio en Albanópolis, en el año 71.
   Es patrono principal de Armenia y también de los carniceros, curtidores,
zapateros, artesanos del cuero, sastres y sombrereros, escultores,
talladores de madera y de los yeseros. Y protector de todos los que sufran
alguna enfermedad de la piel (melanómas -cáncer de piel-, eczemas,
cortaduras y llagaduras, escaras y psoriasis, quemaduras y vitiligo, rubeóla
y varicela, dermatitis, etc.).
   El 24 de agosto fue el aniversario  de la traslación de sus restos
primero a Lípari (isla del norte de Sicilia); después en el año 808 a
Benevento y en el año 1000 a Roma -la isla del Tiber- en la iglesia que
lleva su nombre.
   En la época gótica se creyó que "el hijo de Tholmai" (en griego
tholemaios) pertenecía a la estirpe de los Tolomeos y el arte empezó a
representarlo con un aire de nobleza y majestad.

¿Qué decía esa leyenda?
  
   La Leyenda de Oro, hacía de él este retrato: ³Su figura es blanca, sus
ojos grandes y celestes, su nariz recta, su barba abundante y plateada.
Viste una túnica púrpura y un manto blanco-amarillo, decorado de piedras
preciosas. En su mano derecha porta el cuchillo con que se le aplicó el
suplicio, el tormento y la muerte. Desde los 20 años lleva los mismos
vestidos: siempre nuevos y brillantes. Los ángeles lo acompañan en sus
peregrinaciones. Su rostro es afable y sereno. Todo lo prevé y conoce. Habla
lenguas de todos los pueblos y sabe lo que yo mismo digo en este momento².

70 años de parroquia

   Cuando el 18 de noviembre de 1934, su excelencia reverendísima el
arzobispo de Buenos Aires monseñor doctor Santiago Copello bendijo la
iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol (cuyo edificio fue donado por
doña Juana González de Devoto, en memoria de su esposo don Bartolomé
Devoto), sin dudas, debe haberse imaginado todo el bien que sus pastores
irradiarían al barrio de Boedo -en ese entonces un sector todavía transitado
por arrieros y carretas con animales- donde lo más cercano era el ³nuevo²
santuario de Pompeya. Pero entre esa iglesia y la novel parroquia, no había
nada: sólo quintas, espacios verdes dedicados al descanso y alguna que otra
casa de adobe, con vecinos que ni se imaginaban que hoy en el 2004 (casi 70
años después), todo iba a estar tan densamente poblado y que las 71 manzanas
que ahora componen la parroquia (ver infograma), con sus más de 19.000
almas, iban a ser poco menos que el ³centro² de los barrios del sur de la
Capital Federal.
   Cuando se bendijo la iglesia parroquial era presidente de la República el
general Agustín Pedro Justo, y su señora esposa fue la madrina.
   Y a partir de allí ha transcurrido su intensa tarea pastoral, social,
evangélica y educativa.
   Han sido sus párrocos el padre Ratto, el presbítero Luis Brasesco, el
recordado padre Raúl Luchia Puig (fundador del colegio parroquial); el
presbítero (hoy monseñor) Cayetano Saladino, el padre Bonano y el actual
párroco padre Carlos Oliveros Eloy, quien cumplirá el próximo 11 de
diciembre su 47º aniversario de ordenación sacerdotal, de los cuales casi 24
ha dedicado a nuestra parroquia.

El equipo parroquial

   En su tarea apostólica, el párroco Carlos Oliveros Eloy es ayudado (en su
labor pastoral parroquial y dentro de la catequesis del colegio-E.G.B.) por
el joven presbítero Rubén Tardío, su vicario parroquial
   Junto a los sacerdotes trabaja un equipo de laicos -muchos de ellos
profesionales- (de las más diversas disciplinas), ejerciendo los diversos
ministerios de la Catequesis a los Niños; del Alivio con Visita a
Geriátricos y Enfermos; de la Música; de la Liturgia, de Cáritas; de la
Comunicación; de las Peregrinaciones a Lugares Santos; del Grupo de Oración
y de la Tercera Edad; del Apostolado de la Oración; de la Misión; de la
Catequesis a los Jóvenes y Adultos; del Santo Rosario Diario y del Bendito
Escapulario de Nuestra Señora del Carmelo.

El colegio y el barrio

   Cuando en 1957 el padre Raúl Luchía Puig fundó el colegio parroquial
³Instituto San Bartolomé Apóstol², lo hizo con el ánimo de prestar
asistencia educativa al barrio pujante y principalmente a los chicos que
trabajaban; de ahí que el horario original fuera vespertino (de 16 a 21,30
hs.).
   Con el correr del tiempo el colegio fue ampliando sus instalaciones,
hasta tener -en la actualidad- una población de casi 600 alumnos en los 3
niveles: Inicial, E.G.B. y Secundario.
   Esta escuela parroquial ³de las tres avenidas (Boedo, Chiclana y
Caseros)² ha ido creciendo en la medida en que fueron mayores los
requerimientos de la comunidad.
   Escuela típicamente barrial, a ella concurren los jóvenes de las familias
de la parroquia y vecinos de la zona.
   De puertas abiertas, participativa y democrática, busca generar espacios
de reflexión y compromiso, especialmente  con los más necesitados.
   Su objetivo continúa siendo promover el barrio en lo cultural y lo
social, rescatando los valores de la familia cristiana.
   Desde lo pedagógico ³educamos para la vida católica² -como reza su lema-,
dándoles a los niños de Jardín, E.G.B. y secundaria, una formación cristiana
en un ambiente de alegría y compromiso, en el marco de una preparación
escolar de excelencia. El Bachillerato Contable Impositivo, brinda con
planes y tecnología actualizados, una formación integral para la salida
laboral de los alumnos, sin por ello descuidar su formación humanística.

   El nivel inicial y E.G.B. funcionan en los turnos mañana y tarde.
   El nivel secundario -por su parte- lo hace de 13 a 18,50 hs.
   El instituto parroquial cuenta con un moderno gabinete de computación, su
propia biblioteca, videoteca y con profesionales de distintas disciplinas
para la ayuda psicopedagógica de la educación moderna.

San Bartolomé y sus velas
  
   Cuando el martes 24 de agosto pasado se iba a celebrar la fiesta
litúrgica, el párroco del lugar, padre Carlos Oliveros Eloy había dado
instrucciones de ³sacar los candelabros con las velas de los altares², ya
que nunca se las había tenido encendidas para el novenario del santo
patrono.
   Y su orden así se cumplió.
   Llegada la hora 19,30 y estando la comunidad parroquial junto a los
visitantes hermanos de la colectividad boliviana ³que también lo tienen por
patrono² esperando comenzar la función litúrgica con la procesión interna,
precedida por la cruz procesional y la imagen del santo en andas,
inesperadamente, se cortó la luz y toda la iglesia quedó en absoluta
oscuridad.
   El templo estaba iluminado sólo por las dos velas litúrgicas de cera del
altar y el par de velas que en los candelabros de bronce portaban los
bolivianos a derecha e izquierda del santo.
   Mientras se averiguaba si el corte energético era parcial o general, si
afectaba al barrio o solamente al templo, se le pidió permiso al párroco
para reencender las velas de cera que se habían retirado del novenario, a lo
cual el padre Carlos accedió.
   Inmediatamente se clarificó el presbiterio y se aprontaba el párroco
junto a su vicario el padre Rubén Tardío a iniciar los actos litúrgicos ³a
la luz de las velas e in voce², cuando de improviso, todo el templo volvió a
quedar iluminado como en sus mejores galas y comenzó la fiesta.
   Durante la santa Misa, nadie se atrevió a apagarle las velas de cera que
se añadieron en sus altares, so temor de que el templo quedara nuevamente a
oscuras.
   Acabada la Eucaristía, se procedió a retirar los elementos de culto (y
entre ellos los candelabros de bronce con las ³velas de san Bartolomé²) y
-créase o no- la energía eléctrica se volvió a cortar y el templo nuevamente
quedó en penumbras.
   Es que es el mismo Jesucristo el que da la gloria a sus santos. Y
seguramente no quiso que a san Bartolomé, su apóstol y amigo, se le quitara
el honor y la gloria que él se ganara con el martirio.

Oración a San Bartolomé

   Dios omnipotente y eterno, que nos diste la veneranda y santa alegría de
este día, en la fiesta de tu bienaventurado apóstol san Bartolomé: otorga a
tu Iglesia la gracia de amar lo que él creyó y de predicar lo que enseñó
(pedir aquí la gracia necesaria) Y celebrando la solemnidad de tu
bienaventurado apóstol san Bartolomé, te suplicamos ¡oh Señor!, que
recibamos tus beneficios por intercesión de aquél en cuyo honor rezamos esta
oración. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(*) Groves es filólogo, periodista matriculado y laico de vida religiosa en
la parroquia ³San Bartolomé Apóstol², barrio de Boedo al Sur de Buenos
Aires. Fue congresista del Xº Congreso Eucarístico Nacional, realizado del 1
al 5 de septiembre del 2004 en la ciudad capital de Corrientes.





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